La zona de confort

Estándar
La zona de confort

Esta semana, con su fin de semana de fiesta, me he permitido el lujo de darme el domingo “libre de redes” (aunque al final no lo conseguí del todo) y disfrutar de mi familia, de mi tiempo libre y de mi ratito para mi, que las que somos madres trabajadoras sabemos que este es un bien que escasea.

Consciente de que mi blog me estaba llamando desde mi ordenador, aunque le dije que esta semana publicaba el lunes, tenía muuuuchas ideas sobre las que escribir, que compartir y que expresar, pero aprovechando mi situación de raro relax me acordé de aquello de lo de la zona de confort y de una frase de un artículo escrito por el bloguero “Yoriento”, al que sigo asiduamente, y que decía algo así como que los que hablan de salir de la zona de confort nunca han salido de ella (ya veis, tan confortable me sentía yo).

Ya en su día esta afirmación me hizo reflexionar y decir, “que gran verdad”. Esto es como cuando el médico te dice que debes de cambiar de trabajo porque es malo para tu salud (y das tu de comer a los mis fíos), o cuando te dicen que si no te gusta tu vida cámbiala, (como si eso fuera así de sencillo), o cuando te dicen que esto o aquello no te conviene y deberías cambiarlo o desterrarlo de tu vida (¿comoooor?)

Si bien es cierto que el ser humano es un eterno incorfomista y no sabemos estar contentos con lo que tenemos (todavía me estoy debatiendo entre la causología biológica o social de este hecho), yo creo que el común denominador de todo esto es que cuando nosotros nos sentimos bien creemos que debemos decirles a los demás lo que deben hacer para llegar a este estado nirvana en el que nos encontramos. Esto a veces es bueno y a veces conseguimos el efecto contrario.

Yo soy una fiel creyente de que todo lo que te propongas en esta vida lo vas a poder conseguir, con ayuda y mucho trabajo en la gran mayoría de los casos, pero no soy nada amiga de dar consejos no pedidos y de decirle a la gente lo que debe hacer, aunque a veces he pecado de ello. Si tu estas en tu zona de confort en la que te sientes tranquilo/a, seguro/a, a gusto/a y realizado/a, no seré yo desde mi zona de confort que tantos años me ha costado construir, la que te diga que la dejes porque yo considere que debiera de ser otra o que deberías de hacer las cosas de otra manera o que en vez de dedicarte a esto, deberías dedicarte a esto otro, pues parto de la base de que si nosotros elegimos nuestra casa y la decoramos a nuestro gusto y la convertimos en un hogar, lo mismo hacemos con nuestra zona de confort, y que de la misma manera que en un momento dado nos damos cuenta de que nuestra casa se nos ha quedado pequeña y necesitamos otra, seremos capaces de verlo con nuestra zona de confort, y encontraremos los medios para mudarnos de una zona a otra, y agradeceremos a todos aquellos que desde su propia zona de confort nos han ayudado y apoyado en este cambio y celebraremos con ellos nuestra nueva zona de confort.

MI FIRMA

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s